Carta de James Gordon a su esposa

Querida Bárbara:

¿Cómo estás? ¿Y los niños? Os echo mucho de menos… Pero sigo pensando que ha sido buena idea que os vayas a pasar una temporada a casa de tu madre en las afueras, después de todo lo que hemos pasado… Creo que es lo mejor para los niños también, que se olviden de todo… Si pueden. Yo no podré acompañaros todavía: si me fuese de la ciudad ahora, como están las cosas… los periodistas me despedazarían. Me daría igual si fuesen sólo a por mi, pero cargarían contra todo el departamento, y es lo último que necesitamos ahora. Pero intentaré escaparme algunos días, dentro de unas semanas… Quiero veros a ti y a los niños.

Hoy ha llegado un nuevo agente de refuerzo. Se llama Crispus Allen y lo han trasladado desde Metrópolis. Me pregunto por qué, si Metrópolis es la joya de la corona. Deberíamos visitarla alguna vez con los niños. Dicen que allí todo es brillante y elegante, no como en esta cloaca de Gotham. Incluso dicen que a ese tipo grande, el que los periódicos llaman Superman, se le ve mucho por allí. A lo mejor vive allí, hasta en eso tienen suerte. He asignado a Allen con la detective Montoya. Bullock es de la vieja escuela, se apañará solo por un tiempo y Renée es más… comunicativa. ¿Cómo voy a explicarle lo que pasa en esta ciudad? ¿Cómo voy a explicarle que, ser policía en Gotham City es vivir a la sombra del murciélago?

Hemos instalado una señal nueva en la azotea. Nadie lo sabe, es un secreto. Todavía no la hemos usado: no ha hecho falta. Todos sabemos que está ahí fuera… No lo hemos visto, claro. Lo buscamos, pero no lo encontramos. Las órdenes están claras: encontrarlo y detenerlo. Pero ¿cómo lo hacemos? Los hombres están divididos, no saben qué pensar. Les frustra y alienta al mismo tiempo. Llega adonde nosotros no podemos, pero nadie debería estar por encima de la ley. Sólo espero que no cruce el límite… porque aún no lo ha cruzado, a pesar de lo que digan los informativos. Por Dios, ¡salvó a nuestro hijo! Y a saber a cuántos hijos de alguien más habrá salvado cada noche. ¿Quién será capaz de ponerle los grilletes?

Y la escoria sabe también que sigue ahí, cazándolos. No quiero ni imaginar lo que les hará para asustarlos tanto… Ha dividido a los habitantes de esta ciudad en dos grupos: los que viven aterrorizados y los que albergan alguna esperanza. Por desgracia, los primeros siguen siendo mucho más numerosos. Creo que el Joker tenía razón en la sala de interrogatorios: el murciélago ha cambiado las cosas para siempre, no hay vuelta atrás posible.

A veces me paro a pensar qué lleva a una persona hasta ese extremo de…locura… hasta esa condena. Hay una psicóloga, doctora Chase Meridian he oído que se llama, escribiendo unos informes sobre él. Cuando acabe, puede seguir con el resto de nosotros: en esta ciudad hay chiflados para escribir una maldita enciclopedia. Como Dent… Dios mio, ¿cómo pudimos perder a Harvey de esa manera? Nuestro caballero blanco, nuestra esperanza… el héroe que necesitábamos, un rostro que ponerle a la justicia, a la honestidad, a la integridad, a la esperanza que la gente de Gotham necesita… que todos necesitamos. Si hubiese confiado en él antes… si hubiese creído en él… Todo sería diferente. Pero lo perdimos. El Joker tenía razón, sólo hacía falta un empujón, un mal día, y una persona que crees serena y cabal pierde la chaveta, se vuelve un loco criminal… o salta por las azoteas vestido de murciélago. Dios mio, es la segunda vez que le doy la razón a ese payaso psicópata. Después de todo lo que hizo, espero que se pudra en Arkham… ¿Cómo pudo un tío solo hacer tanto daño a tanta gente? Quizás es que también tuvo un mal día, quizá le dieron un empujón a él, y ahora quiere devolverlo, ver arder el mundo… no sé, es imposible saberlo, todo es sistemática anarquía en él… Me da escalofríos, espero no verlo nunca más.

Pero me temo que, antes o después, veremos a otro “engendro”. ¿Cuántos llevamos ya? Un psiquiatra loco por los espantapájaros, un payaso asesino, nadie me ha dicho quién organizó el desastre en los Narrows y casi vuela la Torre Wayne, pero seguro que no fue ningún aficionado de tres al cuarto… Y el pobre Harvey… ¿Qué será lo siguiente? ¿Una mujer gato? ¿Un hombre pingüino? Hay mucho desquiciado en los callejones y muy poca esperanza… Y nosotros estamos persiguiendo a la única que nos queda.

Bueno, cariño, tengo que seguir trabajando. La noche va a ser larga. Dale un abrazo muy fuerte a los niños. Diles que tengo muchas ganas de veros pronto. Haré todo lo que pueda. Volveré a escribirte en unos días.

Te quiere, Jim.

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