La carrera hacia el Polo

Polar plateau

Meseta Antártica


El 17 de enero de 1912, Robert Falcon Scott, Edward Wilson, Henry Robertson Bowers, Lawrence Oates y Edgar Evans alcanzan el Polo Sur. Pero fracasan en la hazaña de ser los primeros: sobre el punto de latitud cero se alza la bandera noruega de Roald Amundsen. Del diario de Scott: “¡Dios mio! Este es un lugar horrible”. Nunca regresarían.

La carrera hacia el Polo Sur había comenzado mucho antes. El 31 de julio de 1901 la nave Discovery partió hacia el Antártico bajo el mando del comandante Scott. La inexperiencia era total: se llevaron perros y esquíes, pero casi nadie sabía usarlos, y durante los dos años que el Discovery pasó en el hielo esta despreocupación se puso bien a prueba cada vez que la expedición se enfrentó a los desafíos de un terreno desconocido. Llegar al Polo no era el objetivo principal, no obstante Scott, Shackleton y Edward Wilson emprendieron una marcha hasta el punto 82º 17′, quedándose aproximadamente a unos 800 km. de distancia del mismo.

El segundo año de expedición culminó con importantes hallazgos científicos (biológicos, zoológicos y geológicos) y el descubrimiento de la Meseta Antártica, una región que se extiende sobre varios miles de kilómetros alrededor del polo sur. Su latitud y su altitud, 3.000 metros de media, la convierten en el lugar con las temperaturas más bajas del planeta, prácticamente sin posibilidad de vida incluso a nivel bacteriano.

El Discovery regresó a Inglaterra en Septiembre de 1904: la expedición había cautivado la imaginación del pueblo y Scott se convirtió en un héroe popular, condecorado y ascendido a capitán de la Armada Real.

En contraste con la inexperiencia inicial de la expedición, ahora era un avezado viajero de la Antártida. Pero mantuvo muchos de sus prejuicios: aún no estaba convencido de que los perros y los esquíes pudieran ser la clave para viajar eficientemente a través del hielo y defendía la preferencia británica por que fuesen los propios exploradores los que cargasen los equipos, sin asistencia animal. En 1910 Scott se puso al frente de la expedición Terra Nova, dejando claro que su principal objetivo era “alcanzar el Polo Sur y asegurar para el Imperio Británico el honor de tal logro”. Aunque no sabría que disputaba una carrera hasta que no recibió un telegrama de Roald Amundsen en octubre de ese año en Melbourne.

La expedición ya sufrió una serie de desdichas tempranas: en su viaje de Nueva Zelanda a la Antártida, el Terra Nova quedó atrapado en el hielo durante veinte días, lo que supuso un retraso considerable en la llegada y menos tiempo de preparación para el invierno antártico. También tuvieron noticias de Amundsen, quien había acampado con un gran contingente de perros a unos 320 kilómetros al este de su posición, a pesar de lo cual Scott se negó a corregir su agenda: aunque la base de Amundsen estaba objetivamente más cerca del polo, Scott contaba con la ventaja de viajar por una ruta conocida (establecida por Shackleton en 1909).

La marcha hacia el Sur comenzó el 1 de noviembre de 1911: una caravana formada por hombres, perros, caballos y trineos diseñada para dar apoyo a un grupo final de cuatro hombres que alcanzaría el polo. No obstante, los planes de Scott eran confusos y contradictorios, por ejemplo en lo referente al uso de los perros o incluso sobre quiénes serían los cuatro elegidos. Como resultado, sus subordinados no supieron cómo actuar cuando llegó el momento necesario.

El 4 de enero de 1912, los dos últimos grupos, de cuatro hombres cada uno, alcanzaron las coordenadas 87º 34′. Cinco hombres seguirían: Scott, Wilson, Bowers, Oates y Evans. Los otros tres regresarían. Alcanzaron el Polo Sur el 17 de enero de 1912. Amundsen había estado allí el 14 de diciembre de 1911: 34 días antes.

Scott, Wilson, Bowers, Oates and Evans

Scott, Wilson, Bowers, Oates y Evans

El camino de regreso comenzó el 19 de enero. Inicialmente la marcha fue buena a pesar del clima y el 7 de febrero ya habían completado la etapa por la Meseta Antártica (500 km. aproximadamente). Pero durante el descenso del glaciar Beardmore el estado de Edgar Evans, quien había sufrido una caída el 4 de febrero, empeoró y murió a los pies del glaciar. Durante la marcha a través del helado Mar de Ross las condiciones empeoraron. Luchaban contra la congelación, la ceguera por la nieve, el hambre y el cansancio. El 16 de marzo, Oates, herido, consideró que retrasaba la marcha de sus compañeros. Salió de su tienda voluntariamente y caminó hacia la muerte. Scott escribió sus últimas palabras: “Voy a salir fuera, quizá tarde un rato”.

Los tres hombres restantes establecieron un campamento final el 19 de marzo. La última entrada en el diario de Scott es el 29 de marzo. Dejó cartas para las madres de Wilson y Bowers, a algunos nobles, para su propia madre y para su esposa. También un “mensaje para el público”:

“Asumimos riesgos. Sabíamos que los asumíamos. Las cosas se pusieron en nuestra contra, y por ello no tenemos razón para quejarnos, pero cedemos ante la voluntad de la Providencia, aún determinados a dar lo mejor de nosotros hasta el final […]. Si hubiésemos vivido, habría tenido una historia para contar sobre la dureza, la entereza y el valor de mis compañeros que habría conmovido el corazón de cada inglés. Estas rugosas notas y nuestros cuerpos muertos deberán contar la historia, pero con seguridad, un gran y rico país como el nuestro tendrá en cuenta que aquellos que dependían de nosotros sean mantenidos”.

La posición de los cuerpos en la tienda, descubierta ocho meses después, sugiere que Scott fue el último en morir, posiblemente el mismo 29 o quizá un día después. Su campamento final se convirtió en su tumba: se levantó un montículo de nieve y una gran cruz de madera en la que se inscribieron los nombres de la partida perdida y una línea del poema Ulysses de Tennyson: “Para esforzarse, para buscar, para encontrar y para no ceder”.

Tomb of Scott

La tumba de Scott, Wilson y Bowers

La respuesta a la última petición del capitán fue enorme: aproximadamente 75.000 libras esterlinas (el equivalente en 2008 a 3,5 millones de libras esterlinas) se repartieron, aunque no equitativamente, entre las familias de los fallecidos.

Amundsen tuvo noticia de la muerte de Scott en Estados Unidos: “Con gusto olvidaría cualquier honor o riqueza si con ello hubiera podido salvar a Scott de su terrible muerte”. Y en parte lo hizo, pues el honor que concede la Historia fue para Scott y sus compañeros, mucho más conocidos y honrados.

La base científica estadounidense en el Polo Sur, establecida en 1957, se llamó Estación Polar Amundsen-Scott, en honor a ambos exploradores.

“Aunque nada excepto una simple cruz
ahora marca la tumba de esos héroes
sus nombres vivirán para siempre.
¡Oh Inglaterra, Tierra de los Valientes!”

(Mary Steel)

polar-plateu

9 pensamientos en “La carrera hacia el Polo

  1. Dicen que la Historia la escriben los vencedores, no los vencidos, pero el de Scott es uno de esos raros casos en los que el segundo, el perdedor, se lleva una gloria más que merecida, la de él y la de sus hombres. Hay muchas maneras de morir en una aventura de ese calibre, pero no es fácil hacerlo con el honor y el coraje con que lo hicieron los miembros de esa expedición.

    Estupendo texto, por cierto. Sigue contando historias.

  2. Le he mandaod el enlace a un compi del trabajo al que le encantan las historias de “conquistas” del Polo…su ídolo yo diría que es Shakelton…así q ahí llevas una visitilla de mi parte!

  3. Pingback: Soy una pringada… « El Blog de Campanilla

  4. Fantástico. Es muy remarcable ese morir tan inglés, ese ser británico hasta el extremo. Debieron ser, por cierto, los últimos exploradores, los últimos coletazos del romanticismo y del afán por conocer el mundo del siglo XIX. La guerra del 14 puso el fin aquellos días que habían empezado cinco siglos antes, cuando el Europa -muy particularmente España- entró en la edad moderna y decidió cruzar el Atlántico.

    Hoy lo más parecido a un explorador es un usuario de googleearth. En fin…

  5. En un post anterior (https://invitadodeinvierno.wordpress.com/2008/11/09/el-dia-que-termino-el-siglo-xx/) hice referencia a que el siglo XX ha sido el más corto de la historia: no sólo porque terminó en 1989, sino porque comenzó, de la peor manera posible, en 1914. Como bien dices, en el mundo después de 1914 ya no había sitio para gente como Scott, Shackleton o Amundsen, para conceptos como el honor o para aventuras guiadas sólo por el placer de descubrir, de ir un paso más allá, de “estar donde nadie había estado antes”.

    Ya no quedan rincones del planeta por descubrir: todo está mapeado y fotografiado. Pero que sepamos que algo está ahí no significa que lo conozcamos realmente. “Conocer el camino no es lo mismo que andar el camino”. Por eso aún es posible ser un explorador…

  6. La leyenda de Scott es como una moneda con dos caras.

    La 1ª de ellas nos muestra al osado explorador, con todas las caracteristicas de un caballero eduardiano de la epoca, herderos de la flema britanica que hoy en dia se asocia a la Inglaterra Victoriana del S.XIX.

    En esta cara, Scott es el heroe inmortal;capitan que mantenia las distancias con sus inferiores, relacionandose lo extrictamente necesario (salvo excepciones como la del Dr. Wilson) con el resto de la expedicion.
    En una de las salidas para ir preparando los depositos de suministros por el camino, los ponis siberianos que llevaba Scott enfermaron……”Deberiamos matarlos y guardar su carne”…Scott exclamo enfadado “Por el amor de Dios. Hemos llegado con ellos, son nuestros amigos…no los mataremos….¡¡¡Ni mucho menos pienso comermelos!!!!” a los pocos dias fallecieron la mayoria de ellos.

    Admunsen (igual de ambicioso que Scott, pero mas preparado) llevo mas de 100 perros…la mayoria de ellos, una vez utilizados, los sacrifico para tener carne fresca para el resto de la jauria y la expedicion….Pragmatismo puro y duro frente a las ideas del honor y la nobleza del ingles.

    La 2ª cara de la moneda es la ambicion desmedida de Scott. Era un autentico megalomano, que aun a sabiendas al poco de iniciar su andadura con sus 4 compañeros hacia el Polo Sur de que no tendria exito, prefirio el sacrificio del grupo a renunciar a la expedicion.
    Hay estudios muy fiables que demuestran que las cartas de Scott, tan tragicas, las tenia en mente mucho antes de escribirlas…. Siempre es mejor que el mundo te recuerde como un heroe romantico….

    Shackleton habia llegado años antes mas lejos que nadie en la Antartida. Podia haber sido el 1º en alcanzar el Polo Sur, pero sabia que no hubieran vuelto con vida. A 180Km del polo, decidio darse la vuelta; el mismo lo resumio en esta metafora a su mujer:
    “He pensado que prefiririas un burro vivo a un leon muerto”

    Scott fue un hombre ambicioso, carente de la experiencia necesaria para alcanzar el polo sin riesgos; y a pesar de todo, sacrifico su vida y la de sus compañeros.

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