El misterio de ‘L’Oiseau Blanc’

El 20 de mayo de 1927 Charles Lindbergh escribió su nombre en la Historia al ser el primero en cruzar el Atlántico en solitario en un vuelo sin escalas, de Nueva York a París, a bordo de un monoplano bautizado como El Espíritu de San Luis.

El 8 de mayo de 1927, doce días antes de la gesta de Lindbergh, dos hombres intentaron escribir también sus nombres en la Historia, y en cierto modo lo hicieron, pero no como ellos esperaban. Charles Nungesser y François Coli despegaron de París en un biplano llamado L’Oiseau Blanc, con la intención de volar, sin escalas, hasta Nueva York. La ruta prevista era trazar un gran círculo sobre el Canal de la Mancha, el Suroeste de Inglaterra e Irlanda, a través del Atlántico hasta Terranova, descender sobre Nueva Escocia hasta Boston y desde allí hasta Nueva York, donde realizarían un amerizaje junto a la Estatua de la Libertad y serían recibidos con una gran fiesta.

Se vio al Oiseau Blanc sobre Étretat, aún en Francia, y hay informes de testigos en Carrigaholt, Irlanda. Pero la multitud que se había reunido en Nueva York para recibirlo jamás lo vio llegar, a pesar de que algunos periódicos franceses como La Presse publicaron la noticia de la llegada.

Monumento a Nungesser y Coli, en Étretat, desde donde fueron vistos por última vez en Francia.

Monumento a Nungesser y Coli en Étretat, desde donde fueron vistos por última vez en Francia.

El biplano iba cargado con combustible para 42 horas de autonomía: agotado ese tiempo, y sin noticias de Nungesser y Coli, se lanzó una búsqueda internacional por todo el territorio entre Nueva York y Terranova.

La opinión pública asumió que el Oiseau Blanc habría sido derribado en una borrasca sobre el Atlántico. Sin embargo, varios testigos afirmaron haber oído el ruido del biplano en Terranova y Maine. Los rumores se mantuvieron durante años. En 1930 se creyó que se había encontrado el motor del avión, pero no pudo confirmarse. El interés por el Oiseau Blanc se reavivó en los años 80, con la publicación de un artículo de Gunnar Hansen sobre el caso. En 1984 una investigación oficial del gobierno francés dictaminó que los dos aviadores podrían haber llegado hasta Terranova, y en 1989 la serie de la NBC “Misterios sin resolver” concluyó que ambos habían muerto al estrellarse el biplano en los bosques de Maine. Se encontraron algunos restos que, aunque no eran concluyentes, mantenían abierta la opción de que el Oiseau Blanc había llegado al continente.

Pero, hasta hoy, ni rastro de Charles Nungesser y François Coli ni de ninguna prueba definitiva del destino de la “paloma blanca”.

La desaparición del Oiseau Blanc ha sido considerado el mayor enigma de la aviación moderna y su repercusión no es pequeña: de haber tenido éxito en su viaje, es muy posible que Lindbergh no hubiese realizado su histórica travesía doce días después. El éxito del estadounidense fue un hito publicitario para la industria aeronáutica estadounidense, sin la cual el desarrollo militar y tecnológico del país habría sido muy diferente.

En el aeropuerto de Le Bourget hay un monumento dedicado a Lindbergh, Nungesser y Coli, con la inscripción: “A ceux qui tentérent et celui qui acomplit” (“A aquellos que lo intentaron y a quien lo consiguió”).

(Fuente:www.wikipedia.org)

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