Philippe Petit, el hombre en el alambre

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A principios de la década de los 70, los viandantes ocasionales del Washington Square Park de Nueva York tuvieron oportunidad de disfrutar del espectáculo anónimo de un malabarista y funambulista francés llamado Philippe Petit. Un valiente o un loco, un artista temerario o un delincuente. O todo eso a la vez.

El 7 de agosto de 1974, a las 07:15 a.m., Philippe Petit cometió el “crimen artístico del siglo”: cruzar caminando sobre un alambre los 43 metros que separaban las Torres Gemelas de Nueva York, a 417 metros de altitud.

Petit estuvo 45 minutos en el alambre. Durante ese tiempo, cruzó ocho veces la distancia entre las torres aún en construcción, se sentó y charló con una gaviota que sobrevolaba su cabeza. Cuando empezó a llover, pensó que ya había tentado a Dios tiempo suficiente, así que decidió entregarse a los agentes de policía que lo esperaban en la Torre Sur. Fue detenido en cuanto bajó del alambre. Pero su audaz paseo fue titular en todos los diarios del mundo. La cobertura mediática y la positiva reacción del público dio como resultado que se retirasen todos los cargos formales. No obstante, la corte sentenció a Petit a realizar un show para los niños de Nueva York, que él transformó en otro arriesgado ejercicio, al hacer funambulismo sobre el lago Belvedere (actualmente Turtle Pond) de Central Park. También se le entregó un pase vitalicio para el mirador de las Torres Gemelas.

Un año antes de hacerlo en las Torres había realizado un ejercicio similar sobre el Puente de la Bahía de Sydney, en Australia. Y su primera actuación de altura había sido en Francia, cuando cruzó las torres de la catedral de Notre Dame, en París.

Desde el suelo, a más de 400 metros de distancia, el cable entre las Torres Gemelas sobre el que se apoyaba era imperceptible: lo que el público vio fue un espectáculo sorprendente y maravilloso: un hombre que caminaba sobre el vacío.

Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, dijo: “Cuando veo tres naranjas, hago malabarismos; cuando veo dos torres, paseo”.

Fuente:www.wikipedia.org

3 pensamientos en “Philippe Petit, el hombre en el alambre

  1. El viento trae sonidos, se lleva las palabras, alborota tu pelo, seca las lágrimas, aviva el fuego, encrespa el mar, tuerce paraguas, limpia el cielo, silba melodías tristes, arrastra las hojas caídas en otoño… Puede que sí, que me deje llevar, que quiera ser como él…

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