Avatar

Avatar

El protagonista de Avatar es un ex marine (no existe tal cosa) que, tras ser herido en acto de servicio, queda postrado en silla de ruedas. Su segunda oportunidad le llega cuando es alistado de nuevo en un programa científico mediante el cual, a través de sofisticadas máquinas, es posible transferir su conciencia a un cuerpo alienígena creado genéticamente, un avatar, que le permite caminar de nuevo y volver a entrar en combate. La película de James Cameron no es muy diferente a este personaje: una cinta cuyas dos piernas -léase historia y personajes- están atrofiadas, no le sirven, y sólo mediante una sofisticada maquinaria de efectos especiales puede caminar.

Avatar es un triunfo sin paliativos de la forma sobre el contenido, un espectáculo con mayúsculas, visualmente impresionante, apabullante en los detalles y sobrecogedora en los planos amplios. Para llegar a esta orgía de colores y texturas, el equipo de efectos especiales ha tomado cada técnica existente y la ha llevado hasta el límite o más allá: CGI, motion-capture, 3D… Nadie duda de que, en este campo, tiene todos los méritos para ser por mucho tiempo un referente a tener en cuenta, el listón a superar, la odiosa comparación que tendrán que sufrir todas las películas del género en el futuro.

Otra cuestión es que, en el camino, su director se haya olvidado de que una película es, antes que nada, unos personajes contando una historia. Y la historia de Avatar va en silla de ruedas, rodando por caminos que ya hemos recorrido antes, empujada por historias que ya nos han contado antes, aunque sin duda no tan bien envueltas. Mensajes mesiánicos, ecologismo místico y pacifismo naïf al que contribuyen unos personajes que, en contraste con el colorido que los rodea, son o blancos o negros, o buenos o malos, o, todavía peor, tan previsibles en su mínima evolución como el final de la cinta, que se ve venir en la distancia, inevitable, sin atisbo de esperanza de que pueda cambiar en algún giro sorprendente.

Sin embargo, la gran decepción de la película, no por esperada menos dolorosa, es la partitura de James Horner. Cuando lo habitual es que un compositor disponga de escasas semanas para escribir una banda sonora, por una vez, un compositor de música de cine se ha encontrado en la histórica situación de disponer nada más y nada menos que de dieciocho meses para escribir la música de Avatar. ¿Y qué ha hecho Horner? Pues lo de siempre: regurgitar una vez más las referencias a sus trabajos previos (sí, las cuatro notas del ‘tema de peligro’ que suenan en Willow, Enemigo a las puertas, Troya, Titanic, etc. también están en Avatar) al tiempo que incluye todos los tópicos del género: percusión e instrumentación étnica para los habitantes de Pandora, bellos cantos en un idioma inventado para los momentos más épicos, sintetizadores y percusiones programadas para los militares terrestres, un bello pero nada memorable tema romántico… No es que sea mala música, al fin y al cabo Horner es un habilidoso artesano: es sólo que es más de lo mismo otra vez. Imperdonable oportunidad perdida de haber hecho algo realmente original.

Avatar es historia del cine, como lo es Matrix. Pasados unos años se echará la vista atrás y se verá como la película que cambió la forma de hacer películas. Nadie le niega eso. Pero que nadie pregunte tampoco de qué trata Avatar, porque, ¿acaso importa?

6 pensamientos en “Avatar

  1. Cha-na-na-na-naaaaaa… Al suelo, un francontirador nazi… eh-uh, no, eso no era aquí.

    Horner al margen, gran crítica, como es costumbre en ti. Y a ver si usas el traductor de google para las versiones en inglés de tus entradas y actualiza el blog más a menudo.

    Por cierto, Avatar tiene un 8,2 en Filmaffinity con 3.000 votos y un 83 en Metacritic. En serio, ¿qué le pasa a la gente?

  2. Señor M., hacía tiempo que no le leía y sigue usted en forma. Entonces, ¿Avatar OS no sonaría en su Mac, frente al mío, si hubiera sido el estreno de la Navidad de 2008? Abrazos

  3. Señor Jota, me alegro de verle por aquí. Respecto a su pregunta… Probablemente sí habría sonado Avatar OS en el mac, al menos una vez, pues todo el mundo se merece una oportunidad. Pero habría sido una estancia breve en el itunes… Nunca he sido demasiado horneriano y, de todas formas, su tiempo ya pasó, sus grandes obras ya están hechas y ha sido superado por otros compositores, savia nueva, como ya comenté (me autocito: https://invitadodeinvierno.wordpress.com/2009/03/13/nuevos-aires-en-la-musica-para-el-cine/)

  4. Pingback: Avatar y la decadencia de la Ciencia Ficción | El Camino a Casa

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