Lisboa

Me contaba Katja que, comparada con Oporto, Lisboa es luminosa. Yo sólo la he visto a la luz de diciembre, esa que es blanca pero no calienta. Sólo conozco Lisboa entre niebla y bajo la lluvia. Y me gusta así.

Lisboa

Al cruzar el ‘Ponte 25 de Abril’ el tiempo empieza a correr más lento. Y no sólo porque los relojes se retrasen una hora. Pareciese que Lisboa necesitase una reforma, pero que aún no ha llegado el momento.

Las calles, pistas imposibles para tacones, se ondulan solas formando charcos perennes. Muchas casas debieron ser preciosas, con toda la fachada de azulejos que en otro tiempo brillaron pero ya no lo hacen. Y necesitan ventanas nuevas, unas que cierren bien, pero eso no parece importar a los que viven dentro. Para compensar el gris y el marrón de la pintura caída, tienden ropa de colores en el exterior. Esas cortinas, ¿están por dentro o por fuera de la ventana?

Lisboa es vieja. El barrio de Alfama sobrevivió al terremoto de 1755, así que es más viejo aún. En Alfama las direcciones se toman hacia arriba o hacia abajo. Las estrechas calles demasiadas veces son estrechas escaleras, ‘para bajar antes hay que subir’ y sólo funciona un farol de cada tres. Si a las cinco de la tarde ya está oscuro, mejor ir al ‘Pois, café’. Café austriaco de techos altos, mesas grandes para compartir y libros en alemán junto a la pared, uno de esos lugares donde se puede ir solo, a leer y beber glühwein mientras llueve fuera.

Lisboa

Lisboa no finge la decadencia. Aquí es genuina, auténtica, seguramente porque no se busca: está en su propia naturaleza. Por eso aquí surgió Fernando Pessoa, el fado y la saudade.

La saudade: un profundo sentimiento de melancolía producto del recuerdo de una alegría ausente, y que se emplea para expresar una mezcla de sentimientos de amor, de pérdida, de distancia, de soledad, de vacío y de necesidad. (wikipedia dixit). Lisboa está construida con más saudade que sentido común…

En diciembre la alegría está ausente de Lisboa, pero no la vida. De noche, la vida bulle en el Bairro Alto, donde se bebe, se canta y se conoce gente. Como Katja, Agnes o Amie. Aunque por la mañana puede que se las haya llevado la lluvia y quede esa mezcla de amor, pérdida, distancia, soledad, vacío y necesidad. De nuevo la saudade.

Castelo de São Jorge (Lisboa)

‘Boas festas’, saluda desde lo alto el castelo de São Jorge. ‘Boas festas’, Lisboa. Sigue mirando al océano por encima del hombro, desde la Torre de Belem entre la niebla…

Es más fácil entrar en Lisboa que salir de ella. Y algo se queda siempre dentro. Excusa para volver. Beijinhos a todos.

5 pensamientos en “Lisboa

  1. Muy bueno. En efecto es una ciudad de la que te vienes con ganas de volver. La próxima vez procura ir en mayo o septiembre y conocerás otra Lisboa.

  2. Pásale este post al Patronato de Turismo de Lisboa y te aseguro que os ganáis otro cliente para la empresa😉
    Y estancias gratuitas en Lisboa para ti -y tus amigos, espero- de forma vitalicia…

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