Nästa: Stockholm

-8º

Trekanten

Trekanten


Trekanten es un lago pequeño, en Liljeholmen. Me contarán que aquí cerca Alfred Nobel hizo pruebas con su recién inventada dinamita. Pero ahora está en silencio. Liljeholmen es un barrio tranquilo, residencial, a las afueras. Y Trekanten está helado. Tanto, que se puede caminar sin peligro sobre las aguas. Son sólo las 16:30, pero ya está cayendo el sol. Atardece en Estocolmo y todo es naranja, gris y azul. Sobre todo azul.

-14º

La ventana tiene triple acristalamiento. Normalmente es doble, pero como hay una autovía próxima, a estos bloques le pusieron un cristal extra, por el ruido. Deben ser las siete, quizá las ocho, pero aquí ya es noche cerrada. Lo que antes era blanco, ahora es negro. La cena, carne de alce con verduras, estuvo deliciosa. Y un té caliente en buena compañía, sabiendo que ahí fuera está helando, es uno de los mayores placeres de la vida.

Liljeholmen

Liljeholmen

-12º

Caminar por las calles de Estocolmo no es tan fácil como parece. Donde no da el sol, hay hielo; donde hay hielo, han puesto arena. Prácticamente en todas partes. Eso explica por qué hay que descalzarse al entrar en casa: en todas las latitudes, también en esta, agua más arena es igual a barro. Cuesta acostumbrarse a mirar dónde pisas, a poner el pie con recelo hasta comprobar que es seguro, y aún así no se puede evitar algún que otro conato de resbalón, sin consecuencias. Pero es más incómodo el goteo nasal permanente.

Aquí amanece muy temprano, pero los museos, y en general todo, no abren hasta las 10:00, cuando el sol mañanero está ya bastante alto y hasta se atreve a calentar un poco. Muy poco. El Vasamuseet por ejemplo, en la isla de Djurgården, es bastante popular. En la misma isla está Skansen, un parque en el que se puede visitar una reconstrucción al aire libre de las granjas tradicionales del norte del país. Para que la ambientación sea perfecta no falta el frío polar. Gracias a dios por el gorro.

Skansen

Skansen

A Djurgården se puede llegar andando. Primero por la ribera de Riddarfjärden, que en primavera surcarán los barcos, pero que ahora es una llanura helada que separa Södermalm de Kungsholmen; después hay que atravesar Gamla Stan, la ciudad vieja, islote de palacios y casas coloreadas; finalmente, por Östermalm, el barrio de los viejos nuevos ricos.

-10º

‘Bonita’ no es una palabra que utilizaría para describir Estocolmo. Al menos, no en febrero. Más allá de Gamla Stan, los edificios son piedra gris sobre fondo blanco. Los árboles, esqueletos marrones sobre fondo blanco. Y si empieza a nevar, es blanco sobre fondo blanco. Pero por mucho que camine contra el viento, entre copos o sobre hielo, voy feliz sabiendo que, al caer el sol, estaré de vuelta en la calidez de Liljeholmen.

-5º

Blackeberg

Blackeberg

Blackeberg está a las afueras de las afueras. Treinta minutos en metro, T-Bana lo llaman aquí, en dirección Hässelby Strand. Parece un barrio tranquilo, rodeado de bosques, con amplias plazas y una inconfundible estación de T-Bana. Debe ser precioso en otra época. Pero así, nevado, es como lo conocieron Eli y Oskar.

La nieve es un colchón en el que reposan todos los sonidos. No me extraña que la mejor música ambient se haga aquí. De hecho, estoy seguro de que esta tierra se describe mejor con música que con palabras.

-3º

No estaba previsto que siguiese aquí el 26 de febrero, pero siempre había querido venir a Suecia y quizá Suecia no quiere ahora que me vaya.

Es sábado, y por fin hacen acto de presencia los suecos. Y las suecas. Siempre han estado aquí, claro, pero hoy parecen más numerosos. Alegres valkirias entre mortales a la conquista de los centros comerciales y las tiendas de Drottninggatan. Será el sol y la agradable temperatura, que invita a quitarse el gorro por lo menos, a patinar sobre hielo en Kungsträdgården y a comer semla: un delicioso bollo de harina y cardamomo relleno de nata y pasta de almendras con azúcar.

Incluso a doce grados bajo cero, Estocolmo tiene la más dulce de las sonrisas.

Tack, Susanne.

Kram!

2 pensamientos en “Nästa: Stockholm

  1. No me ha quedado claro, ¿entonces hacía frío o no? Je, bromas aparte, parece una ciudad muy distinta a lo habitual, pero me la imaginaba más vanguardista y más “de diseño”, y por las fotos y tu descripción parece de una austeridad comunista. Veremos a ver qué pinta tiene en septiembre.

  2. Temperaturas bajas y pasar frío no son necesariamente lo mismo. Todo depende de cuánta ropa lleves…

    Aunque las fotos no son necesariamente representativas, Estocolmo coincido contigo en que no me parece una ciudad ‘vanguardista’ ni ‘de diseño’. Pero posiblemente en septiembre tú verás un Estocolmo totalmente diferente al que he visto yo. Quizá ahí esté parte de su encanto.

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