Back to zero

Back to zero

Back to zero es el álbum debut de Sequential Point, la formación dedicada a la electrónica contemporánea formada por Adrián García, Fran Estévez y Verónica Díaz. Con base en Tenerife, la suya es una de las propuestas más interesantes dentro del panorama electrónico nacional, por lo que tiene de abandono por fin de las formas tradicionales de space-music y sonidos analógicos, y rechazo también a la electrónica más ‘cañera’ de las pistas de baile. Sequential Point ha encontrado su espacio vital y su nicho de mercado en esa zona oscura de la electrónica adulta, compleja, orgánica.

El disco se abre, literalmente, con Forest fire. La voz de Verónica desgrana una nana repetitiva y poco relajante, con mínimas referencias a M83. No es este un trabajo que vaya a producir bellos sueños. Los arpegios, el bajo y la percusión crean la atmósfera que sostiene al tema, y la ausencia de melodías pegadizas va a ser una característica constante hasta el final.

El segundo corte, Western wind, empieza con una potente secuencia de piano y una percusión rota que le da un gran dinamismo. Se mantiene el tono inquietante y poco a poco el piano cede el protagonismo a pura electrónica contemporánea de secuencias y efectos, en una deliciosa evolución musical.

Opportunity fue el single de presentación del disco. Es un tema vocal, pero las letras son más hipnóticas que descriptivas. La voz de Verónica y el ritmo definitivamente trip-hop nos traen reminiscencias de Hooverphonics. El cuidado en los detalles que Sequential Point ha puesto en todo el trabajo se manifiesta aquí en los envolventes juegos de panoramización y el tratamiento minimalista de la voz.

New vibrations trae de vuelta las referencias al M83 de ‘Dead cities, read seas & lost ghosts’ o incluso al Para One de ‘Naissance de Puivres’, aunque un poco escorado hacia la electrónica glitch. El bajo y la batería, más acústica en este tema, tienen el protagonismo absoluto. Llegando al final, nos sorprenden con unos interesantes efectos vocales al más puro estilo ‘A posteriori’ de Enigma.

The splintered everythings es posiblemente el tema más experimental del disco, un ambient inquietante sobre sensuales efectos vocales que sirve de puente hacia Winter Solstice, que es el tema ‘romántico’ del disco: harpa y voz forman la unión más melódica que vamos a encontrar en el conjunto. Aquí Verónica se transforma en un hada que se lamenta cantando desde la orilla de algún riachuelo en un bosque. El tono del tema, la instrumentación, el estilo… suena a herencia medieval de Pyramide. Se le podría achacar que rompe el estilo trip-hopero del resto de temas, pero se le perdona por su belleza y se agradece un remanso de paz y sencillez.

Blue Song es otro tema vocal, con todo el protagonismo para Verónica. Aunque la voz está tratada digitalmente, no está suavizada: es áspera y casi agresiva, en consonancia con la hipnótica cadencia del tema. En Back to zero no hay concesiones a una tentadora etiqueta pop. Es electrónica avant-garde con todas sus consecuencias.

Altair es un tema oscuro, al que le cuesta arrancar pero que adquiere potencia cuando lo hace. Vuelven los arpegios y secuencias de Forest Fire, y los constantes cambios en la percusión que rompen el tema, dándole variedad y dinamismo. Para que no falte de nada, se permiten un ligero toque étnico en las voces.

Le sigue Silken nightmares, otro tema ambiental y experimental, en la línea de The splintered everythings, aunque hacia el final hace un amago de desarrollo que queda truncado. Habría sido un gran acierto que este tema se fusionase con el siguiente. El ritmo sincopado de Change lleva irremediablemente a mover la cabeza en sincronía. El piano de base recuerda al Moby más melancólico, el de ‘One of these mornings’, pero pasado por un filtro más urbanita. Los ruidos de ambiente al inicio y al final son como paréntesis que encierran al tema, separándolo del resto y del fluir del disco.

Sequential Point

Si Winter Solstice era el tema romántico, Distant mountains es el tema épico. Aunque en el universo de Sequential Point el concepto de épica dista mucho de ser luminoso. Es este tema un buen resumen de todo el álbum: electrónica preciosista, ritmos variables con predominio del trip-hop y la IDM, melodías apenas definidas frente a la mayor relevancia de las atmósferas. Por momentos nos podríamos confundir con Aes Dana y olvidarnos de que Sequential Point no son escandinavos.

Y para terminar, Back to zero, el tema que da título al disco, es un breve corte de piano minimalista envuelto en efectos sonoros, muy ambiental y melancólico, como si quisiese hablarnos del recuerdo de algo pasado y acabado, como si quisiera expresar que toda vuelta al inicio, al cero, supone el abandono de algo.

Sequential Point ha cuidado los más mínimos detalles sonoros con un mimo impropio de la electrónica comercial. No es Back to zero uno de esos trabajos que entran fácilmente y se olvidan enseguida, sino que requiere su tiempo, dejarlo reposar, volver a él, investigarlo con lupa, aceptar sus propuestas sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Sus temas rebosan de referencias, conscientes o no, pero el grupo las hace suyas y las integra en una propuesta que exige al oyente algo más que una escucha pasiva. Y esto es lo mejor que se le puede pedir a un buen disco de electrónica.

Escucha Opportunity:

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Back to zero

Back to zero

Back to zero is the debut album by Sequential Point, the contemporary electronic band formed by Adrián García, Fran Estévez and Verónica Díaz. Based on the island of Tenerife (Spain), their offer is one of the most interesting in the Spanish electronic scene, for what it means of giving up the traditional forms of space-music and analog sounds, and rejection of the more danceable electronic music. Sequential Point has found its vital space, its market niche in the dark zone of the adult, complex, organic electronic music.

The album opens, literally, with Forest fire. The voice of Verónica builds a repetitive and unrelaxing lullaby, with some references to M83. This is not a piece of work that’s going to produce beautiful dreams. The arpeggios, bass and drums create the atmosphere that holds the theme, and the absence of catchy melodies is going to be a constant characteristic until the end.

The second theme, Western wind, starts with a powerful piano sequence and a broken drum line that gives it dynamism. The disturbing tone remains and little by little the piano goes down and pure contemporary electronic takes its place with sequences and effects, in a delicious musical evolution.

Opportunity was the single introducing the album. It’s a vocal theme, but lyrics are more hypnotic than descriptives. The voice of Verónica and the ultimately trip-hop rythm bring us reminiscences of Hooverphonics. The attention that Sequential Point pays to the details shows here in the surrounding games of panoramization and the minimalistic treatment of the voice.

New vibrations brings back the references to M83’s ‘Dead cities, read seas & lost ghosts’ or even to Para One’s ‘Naissance de Puivres’, although a bit more inclined to glitch electronic.The bass and drums set, more acoustic in this theme, get all the importance. Near the end, they surprise us with interesting vocal effects in the more pure Enigma’s ‘A posteriori’ style.

The splintered everythings is probably the most experimental theme in the album, a disturbing ambient piece over sensual vocal effects, that works as a bridge to Winter Solstice, which is the ‘romantic’ piece in the album: harp and voice forms the more melodic bond we’re going to find in the whole. Here Verónica transforms into a fairy that moans singing from a stream’s edge in a forest. The tone of the theme, the instrumentation, the style… everything sounds like medieval heritage from Pyramide. It could be said that it breaks the trip-hop style of the rest of the themes, but we can forgive it because of its beauty and appreciate a haven of peace and simplicity.

Blue song is another vocal theme. Although the voice is digitally treated, it’s not soften at all: it’s rough and nearly agressive, in accordance with the theme’s hypnotic cadence. In Back to zero there are no concessions to a tempting pop tag. This is avant-garde electronic and assumes all the consequences.

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Follows Altair, a dark theme that takes its time to boot up, but gains power when it does. The arpeggios and sequences from Forest fire are back, like the constant changes in rythm that break the theme, giving it dynamism and variety. So nothing is missing, they introduce a light touch of ethnicity in the voices.

Silken nightmares comes later. This is a another ambient and experimental theme, in the line of The splintered everythings, although towards the end it makes an attempt of development that remains truncated. It would have been a better option to fade this theme into the next.

The syncopated rythm of Change takes the listener to inevitably move the head. The base piano reminds of the more melancholic Moby, the one from ‘One of these mornings’, but filtered through an urban filter. The ambient noises in the beginning and the end are like brackets that enclose the music, taking it away from the rest and from the flow of the album.

If Winter Solstice is the romantic theme, then Distan mountains is the epic one. Although in the universe of Sequential Point the idea of epic is far from luminous. This theme is a good summary of the whole album: affected electronics, variable rythms with predominance of trip-hop and IDM, barely defined melodies against a major relevance of atmospheres. We could be mistaken with Aes Dana and forget that Sequential Point doesn’t come from Scandinavia.

To finish, Back to zero, the theme that gives name to the album, is a short piano piece, minimal, wrapped in sonic effects, very ambient and melancholic. It is as if they were telling us about the memory of something passed and finished, as if they wanted to express that every going back, to zero, means giving something up.

Sequential Point has taken care of the minimun sonic details with a caress unlikely in commercial electronic music. Back to zero is not an easy-listening work that might be quickly forgotten. It takes its time, you have to let it settle, and come back later, you have to investigate it with a glass, accept its propositions without prejudices or preconceived ideas. Their themes overflow with references, conscious or not, but the band make them theirs and integrate them in a proposal that demands from the listener something more than a passive listening. And this is the best that can be expected from an album of good electronic music.

Listen to Opportunity: